jueves, 12 de mayo de 2016

MPC. No es que sea un gourmet, pero esto lo rechaza hasta belzebú.


Hoy me siento motivado para escribir una nueva Misiva Poco Conciliadora debido a que he ido a un local a comer y bueno, no es que el sitio estuviese bien cuidado. Me he tomado la molestia de hacer algunas fotografías que explicarán mejor que mis palabras la situación que me he visto obligado a abordar hoy.

¿Y por qué no te has ido sin más al ver el panorama? Pues porque cuando a uno lo invitan, tiene el sentido japonés de decir, sí, es todo excelente, o qué buena persona eres, mientras por dentro rabias de dolor intestinal por tener que tragar comida tan insana como la que pueden servirte en un restaurante de comida rápida, sin embargo analizaremos los puntos uno por uno.


"Queridos capullos propietarios del restaurante,

quiero primeramente agredecerles que no me dejasen hacerme grandes expectativas sobre lo que me iba a encontrar en los platos, puesto que desde el primer momento me demostraron que eran un poco guarretes. Cabe decir que aunque de esto no tengo foto, en mi tenedor había roña pegada y tuve que cambiarlo, pero dije: no pasa nada, un error lo tiene cualquiera, el lavaplatos tendrá muñones en vez de manos, pobrete. Claro que después mi vaso también tenía, y mi segundo vaso también. Eh pero no importa, para eso están los botellines de la cerveza, para no tener que tocar los vasos con mis labios. Soy un tío íntegro que sabe comportarse y no llevar el santo al cielo por cualquier tontería. Pero a uno se le van calentando los ánimos a medida que la comida pasa y la cosa no deja de empeorar.

Lo separaré en secciones para no perdernos.


La Carta.
Cuando empezó lo bueno ya fue cuando me trajeron la carta. ¿Qué problema tiene su carta? se preguntarán, porque son tienen la cabeza tan llena de porquería sin limpiar, como su restaurante, que no les cabe más conocimiento. Bueno, se la voy a enseñar a ver si así se iluminan un poco.


Primero, la estética, a ver que me da igual, pero es que está cogida con las putas pegatinas de poner precios en el super. Ya pónganle tiritas, qué se yo, ¿o eso quedaría poco higiénico? Ponganlas usadas, quedaría acorde a su suelo y sus cubiertos, guarros.
Bueno, quizá sois pobres y no teneis para celo, teneis que apañaros con lo que tengais para poner la carta, pero joder, si es que en el texto está todo centrado menos el primer plato que está a la izquierda, y eso no cuesta dinero, es simple y llanamente ser vagos de mierda, nunca mejor dicho.

Ahora, una vez que tenemos analizada la forma, vamos al fondo de la carta. Extrañamente el primer y segundo plato está bien, en el tercero me ofreceis Langoniza, la cual yo no he probado pero me han contado que estaba fría y sabía como algo que tiene la misma forma y es marroncito, a buen entendedor pocas palabras bastan. Yo personalmente prefería longaniza. 
Después si pagas un poco más pues te ponen algo con más calidad, yo, como no pagaba, pues me lo he pedido, concretamente un entrecot. Finalmente entra pan, un cuarto de vino(y he podido comprobar que era el cuarto del culo del garrafón) y un postre(el cual hemos traído nosotros, una tarta de cumpleaños, y doy gracias al cielo porque a saber qué me hubiese encontrado al final del túnel).

Finalmente el precio. Por esta roña, carta mal puesta pegada con tiritas naranjas de los precios, vino rancio y postre traído de casa (OJO BEBIDA NO ENTRA), me sabláis 15.90 euros, SIN IVA, es decir, es aún más caro.

La presentación es equivalente a esta conversación:

Dueño.- Mire señor cliente, le voy a vender esta mierda y se la voy a vender cara.
Cliente.- Recórcholis, me convence su proposición.
Dueño.- Si quiere se la cago en la boca directamente para ahorrarle el trabajo de tener que llevársela a los labios.
Cliente.- Se lo agradecería, ya que por el precio, qué menos.

Cabe decir que nos dijeron "Comeréis bien y a buen precio" y por eso fuimos. Sí, sobretodo eso, bien y a buen precio. Eso me huele a la timada padre, a estafa magistral. Bueno, yo iba de gratis, y menos mal, porque ya me duele bastante el estómago para que encima me doliese la cartera.


La comida.
Como una imagen vale más que mil palabras voy a ir poniéndolas y comentándolas, porque ninguna tiene desperdicio.


Las olivas.

Estas aceitunas peniformes, a parte de que tenían un buen sabor, algunas venían adornadas con papel. A ver, llamadme tradicional, además de que no es que sea un aficionado al papel, me gusta y tal porque lo uso para escribir y esas cosas, sin embargo en la comida yo no le encuentro su puntillo. Puede parecer otra cosa, pero en vivo parecía papel, vamos, espero que lo fuese, porque me cago en la hostia, yo las probé.


El Queso.


Como no conocían mis gustos me sirvieron un queso en el cual la mitad era normal y la otra roquefort, por si me gustaba el queso fuerte. Solo hay que fijarse en el lateral del queso para ver el placer de manjar que servían. Eso sí, lo trajeron del revés, a ver si colaba.



Patatas y champiñones.

No sé si se puede apreciar bien, pero esos champiñones por lo menos habían pasado por tres platos diferentes antes de acabar en el mío. Respecto a las patatas me parece que las cortaron así porque el hijo de puta que la había tenido antes la había guarreado un poco, de hecho si uno se fija puede ver que los champiñones se meten un poco por debajo de la patata. Estaba un poco mordida y por eso caben. Cabe añadir que la patata estaba fría de nevera. Llamadme señorito, pero a mí me da cosita. De hecho, había otra patata que tenía como quemado por encima pero la tocabas y estaba fría. Ole sus cojones. Es como si cuela cuela, y si no pues que lo dejen y se lo enchufamos al próximo imbécil, que los niños de África pasan hambre.

Doy gracias a que no vi la cocina en ningún momento, porque ahora mismo no estaría escribiendo esto, sino en urgencias rogando por una desintoxicación.
Cabe recordar que el precio de esta maravilla de lugar es de 15.90€ sin IVA incluído, así pues puedo concluír que es como un deporte de alto riesgo, pues es peligroso y caro.

Debo añadir además que no pudimos evitar felicitar al chef por su gran trabajo pero me parece que no se dieron cuenta del tono irónico.


DLC. Decoración.
Esas flores de plástico con loctite a modo de gotas me fascinaron.


~Agente Rebelde.

PD: Cogí su tarjeta de visita y se la di a este hombre, espero que no les importe:
Lo necesitan urgentemente.

PD2: Ojalá les chapen el local o acabarán por descubrir el virus zombi entre tanto producto podrido."


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