sábado, 4 de junio de 2016

¡Pobre Inquisidor! Esos tristes días de lluvia...

Foto del tipo del botafumeiro en un día lluvioso.


¿Nunca os ha pasado? Eso que vas a salir al campo de quema, sobre una resplandeciente colina iluminada por el Altísimo para que las cenizas lleguen a lo más alto, a rozar sus hermosos y fibrosos brazos. Los monaguillos vascos cargados a más no poder con leña y el tronco de la pira para atar a putas herejes. Tú, inquisidor, vestido de gala para la ocasión con uno de tus siete trajes de la semana de quema. Un tipo cualquiera paseando cerca casual pero convenientemente con un botafumeiro. Tienes preparado tu mechero medieval y la gasolina apostólica. Abres los pórticos de la Sagrada Mazmorra y te encuentras con una torrencial lluvia que impedirá la quema matutina, y probablemente la del mediodía y la nocturna también. Nada, todo el mundo para la catedral otra vez otra vez.

Es en esos momentos en los que piensas que todo el mundo se compadece del destino del pobre hereje, que merecidísimo, por supuesto, así aprenderá a no usar remedios naturales, que las grandes industrias farmacéuticas están para algo, pero nadie piensa en el pobre inquisidor, que tendrá que sentarse sombrío y taciturno en su mesa, cabizbajo, centrado en el trabajo de oficina en un día que había reservado para su jolgorio y macabro pero santo disfrute. 

¡Ay, pobre inquisidor! Se pasará todo el día mirando por la ventana, buscando un atisbo de esperanza en un claro celestial que no podrá encontrar porque en la tele de su despacho ha pasado por todas las cadenas y hasta el de Telemadrid, que están mu acostumbrados a lo del manipule, dicen que va a llover mucho y muy fuerte, y muchas veces.
Tendrá que rezar mucho para que deje de llover, pero seguramente San Pedro esté moviendo los muebles y del ruido tronador que ocasionará hará que Dios no pueda escuchar su súplica. ¡Ay señor! ¡Hoy es martes día de quema! ¡Señor, no te puedes haber olvidado de esta santa y pura alma que solo se dedica a servirte! ¡Ponte tu mejor túnica, péinate la puta barba y ven al espectáculo de la santificación! Pero no aparecerá. Dios estaría muy ocupado escuchando a Shakira en su walkman mientras bailaba un poco el twerking y no podía atender sus plegarias.

Mustio, el pobre inquisidor, se pasará el día apoyado en su escritorio mientras solloza a la vez que firma más sentencias de muerte sin juicio previo. El papeleo diario del que puede librarse solo un día a la semana, el sábado, a parte del viernes, el martes, el miércoles, y si es temporada alta de quema como abril, los lunes también.

Todo el mundo se compadece del pobre, pero el pobre lo es porque algún pecado habrá cometido para que Dios no lo ayude. Todo el mundo se compadece del gay, pero si no quería que lo quemasen, que no hubiese metido rabo donde no debía. Todo el mundo se compadece de los niños de África, pero que no hubiesen nacido negros. Todo el mundo se compadece del anciano, pero es su culpa por no morirse antes. Todo el mundo se compadece del inválido, pero es su culpa, que deje de ser un vago.
Pero... ¿qué ha hecho el inquisidor para merecer el mal que le provoca el agua que cae de los cielos del Padre? ¿Es que ha permitido que el pérfido y horrible Zeus, dios pagano que nos pasamos por la punta del rabo que de origen a la palabra "Dios", ha ocupado el trono del Señor? ¡No es permisible tal acto herético! 

Es por ello que todo el mundo debería compadecerse del pobre inquisidor, que solo busca la justicia divina y el bien para el pueblo, que tendrá que pasar las horas muertas iluminando niños hijos de herejes con su sagrado falo mientras espera a que se acabe la lluvia infiel que si pudiese también sería quemada en una pira, como la más horrible y detestable hereje.

jueves, 2 de junio de 2016

MPC. A la relatividad del tiempo.




"Buenos días Sr. Tiempo,

Hoy le escribo de la forma más cordial que conozco para comentarle algunos asuntillos que creo que son importantes tanto para usted como para mí, por ello mi pretensión a la hora de escribir estos imprecisos vocablos es manifestar mi disconformidad con su modus operandi hasta el momento. 

Como esto va pá' rato, lo organizaré mediante una serie de puntos bien organizados.

1.- Tó' va mú' rápido. Tengo que estudiar, además debería centrar tiempo también en el ocio, sin embargo usted, asqueroso velocímetro, se empeña en haceme imposible esto, pues cuando quiero estudiar o jugar o incluso dormir el tiempo pasa tan velozmente que no me da tiempo a duras penas a conseguir aquello que tenía propuesto. Pasarme un puto jefe de Dark Souls o conseguir aprenderme un tema de los 257458931 que tengo que aprenderme para un exámen que probablemente sea al día siguiente. Así pues, creo y opino sinceramente, que se podría meter sus leyes por el culo temporal -agujero negro- y darme un jodido reloj que controle el tiempo. Así yo no me quejaría y usted no recibiría tan dura crítica por mi parte.

2.- Tó' va mú' lento. Ahora sí, cuando la cosa es fastidiar al prógimo te ensañas bien eh cabrón, que si hay que trabajar o estudiar(paradoja temporal digna de estudio) ahí sí vas lento, como diciendo: jodete, porque ahora que no te lo pasas bien, ahora que te estás cansando física o mentalmente pues voy a ir más lento, para que lo goces en todo tu ser. Gracias.

3.- Tó' va mú' lento y mú' rápido. Ahora sí, la paradoja temporal del estudio. ¿No se ha dado cuenta usted de que es el "ser" interplanetario temporal más cabrón e hijo de mil madres que existe? Quiero decir, a la hora de estudiar parece que todo va muy lento, uno se aburre enormemente y le cuesta acabar un tema, pero oh, sorpresa, mira el reloj y ha pasado una hora, en lo que al cerebro humano le ha parecido un cuarto de hora a lo sumo. Señor mío, eso en mi barrio es buscar pelea, y si la vienes a buscar la vas a tener.

4.- Te reto a un duelo, premoh. Así es, mi detestable enemigo, lo reto a un duelo temporal donde en igualdad de condiciones surfeemos por el espacio tiempo en una carrera en la cual el vencedor será el nuevo señor del tiempo, a parte del de televisión, y el que pierda se convertirá en lo que todo el mundo detestaría ser, algo que en cuestión de tiempo es horrible, el peor momento humano, alguien que trabaje y se esté sacando oposiciones, pongamos, a la judicatura, a ser juez. Adelante, Sr. Tiempo, a ver si tiene las horas bien puestas para aceptar mi reto.

5.- Si cumpleh' mis condisiones te quito esto. Eso es, infame minutero, si me otorga el reloj que le pedí antes o pierdo el duelo formulado, como prueba de ello esta publicación nunca habrá existido. Así pues, si tiene los segundos que tiene que tener, lo reto a cumplir una de las dos cosas propuestas. A ver si aprende de una vez con todas que con el menda no se mete nadie.

Cordiales saludos,

~Agente Rebelde.