Hoy traigo una nueva sección, los ídolos históricos, y para arrancar empiezo con un plato fuerte que no muchos conocerán: Alcibíades. Quizá si os dejo una foto os suena más.
| Cuando sales de los baños y te echan una foto a traición. |
Se podrían contar tres etapas de este grande, así que lo separaremos en ese número, que casualmente es el mismo que el de países al que traicionó:
Atenas y su traición.
Él decía que no, que eran artimañas políticas de sus enemigos, cabreados con él porque le daba un poco al belicismo y eso, pero se rumorea por los barrios más chismosos de Atenas que sí fue él. Se dice que el tipo quería atacar Sicilia, pero en el último momento, después de tenerlo todo montado no le convencía del todo y decidió amputar cabezas a estatuas del dios Hermes, para que la gente pensase que era un mal augurio y no los dejasen salir aún, pero esto era un sacrilegio. Se defendió diciendo: "No es pa' tanto, tíos". Sin embargo lo obligaron a subir a los barcos y zarpar.
Una vez ya se había ido los muy listos lo juzgaron, claro, porque si no se puede defender es todo más fácil, los griegos eran hombres prácticos, así que lo condenaron a muerte. Ahí reside su primera traición, claro que quizá también tuvo algo que ver que frustrase los planes de ataque a Sicilia diciéndole a sus amigos de dentro que no se levantasen en armas y dejando tirados a los otros barcos marchándose él y su tripulación a Esparta, legendario enemigo de Atenas, para desertar. Pero oye, solo fue por cortar cabezas a estatuas.
Esparta y su traición.
Llego a Esparta prometiendo el oro y el moro, diciendo que repararía el daño que les había hecho en batallas anteriores y que les contaría todos los secretos de Atenas para con la guerra, con lo cual, los espartanos, encantados, lo dejaron pasar y le sirvieron comidas y todo eso, solo que el tipo, ansioso, no solo cogió la comida y el hospedaje que le ofrecían, sino que también de paso, como quien no quiere la cosa, se acostó repetidas veces con la mujer de uno de los reyes espartanos, hasta el punto que se cree que uno de los herederos era hijo suyo. Ahí fue cuando le dijeron: "te damos la mano y te coges a mi mujer, cabrón". Entonces fue cuando el pobre Alcibíades se vio obligado a salir por patas de nuevo, y sin poder volver a Atenas pensó en ir al único sitio donde le podían llegar a querer un poco: Persia.
Persia y su traición.
Una vez en Persia se ganó el favor del señor al mando, cuyo cargo no recuerdo, sátrapa, creo. Y lo aconsejó estupendamente con un solo fin: Traicionarlo. No había otra intención, él quería volver a Atenas y para ello tenía que ganarse el favor del señor, volverse poderoso una vez más y putearlo todo lo posible para volver a su tierra natal, y hay que mencionar que el maestro de la traición lo volvió a conseguir.
Fue a luchar de nuevo al bando ateniense y durante años consiguió victorias, pero cuando vio que la cosa estaba jodida durante una batalla y que iban a perder se marchó de nuevo a Persia, el otro único sitio donde lo habían querido un poco, pero claramente allí ya desconfiaban un poco de él, lo miraban como de reojo por si sacaba una daga de la espalda. Tenía fama, y merecida.
Al final unos tipos que venían por orden del Rey de Esparta quemaron su casa con él dentro, intentó salir pero lo hicieron una piñata.
Y aquí concluye la mágica historia del puto amo griego, Alcibíades. Tutorial de vivir entre traiciones, para mí un ídolo y un ejemplo a seguir.
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